Descubrimiento: 1533-1848

Las expediciones marítimas capitaneadas por vascos durante los siglos XVI, XVII y XVIII se distinguen por haber trazado nuevas rutas comerciales entre Oriente y Occidente y por haber explorado a fondo la costa de California. Las tan influyentes misiones jesuitas se empiezan a fundar en Baja California en 1699 y como consecuencia se produce la conversión al cristianismo de la mayoría de los indígenas. Para 1769, gracias al trabajo de las expediciones marítimas y terrestres, existen ya cuatro presidios o fortalezas y 21 misiones en Alta California. Algunos de estos lugares llegarán a convertirse en las ciudades más importantes del estado: San Diego, Santa Bárbara, San José y San Francisco, por ejemplo. La aportación de los vascos es clave en su desarrollo: hay exploradores, misioneros, comandantes de presidio y hasta gobernadores vascos.

Más adelante, los vascos migrados a Sudamérica, como muchos otros aventureros de todo el mundo, se mudan a California atraídos por el fenómeno de la fiebre del oro de 1849. Pero pronto se dan cuenta de que la industria ganadera es mucho más rentable que las minas de oro. Desde finales de la década de 1870 hasta cinco décadas después, el número de vascos que migra a California es incesante. Las industrias bovina, ovina y agrícola de la región arrancan con fuerza gracias a la población vasca. Los pioneros vascos de los primeros años se adaptan a su nuevo hogar y logran alcanzar prosperidad en diversos puestos laborales, entre otros, como operarios ganaderos, dueños de pensiones, propietarios de negocios y terrenos y como trabajadores en varios sectores.