Exploracion Maritima: 1533-1685

  • 1533: El primer europeo que tomó tierra en California: Fortún Ximénez de Bertandona
  • 1565: Andrés de Urdaneta: 7.644 millas atravesando un mar desconocido
  • 1587: El viaje olvidado de Pedro de Unamuno
  • 1587: Tomás de Alzola y el corsario inglés frente a frente
  • 1596-1603: Sebastián Vizcaíno entra en la historia de California
  • 1615-1616: Un buscador de perlas en la época del corsario holandés: Juan de Iturbe
  • 1683-1685: Isidro de Atondo, ante la ardua tarea de colonizar California

1533 –  El primer europeo que tomó tierra en California: Fortún Ximénez de Bertandona

Fortún Ximénez de Bertandona era el piloto del navío Concepción que Hernán Cortés había enviado a explorar el “Norte misterioso”. La expedición debía explorar el mar del sur (el Océano Pacífico), en busca del legendario estrecho de Anián que supuestamente unía el Atlántico y el Pacífico; pues entonces se creía que quien lo encontrara tendría las puertas abiertas a las riquezas del Lejano Oriente.


Regnum Quivira. Cornelis de Jode, 1593.

El 30 de noviembre de 1533, el navío Concepción partió  del puerto de Santiago cerca de Manzanillo (México), comandado por el capitán Diego de Becerra. No era el único vasco de la tripulación; los acompañaba el hermano del piloto Ximénez, Pedro. Durante el viaje, la relación con el capitán fue empeorando. Y es que el capitán Becerra, según el cronista Díaz del Castillo, «era muy soberbio y mal acondiçionado». Se llevaba mal con la mayoría de los hombres de a bordo y Ximénez, confabulado con otros marineros vascos, decidió amotinarse. Una noche, asesinaron a Becerra y a algunos aliados suyos, y el propio Ximénez se puso al mando.

Ciudad de La Paz, en Baja California.

Siguieron navegando hacia el noroeste y llegaron a una bahía tranquila. Era el puerto de actual La Paz, en la punta sur de la península de Baja California. Como se estaban quedando sin agua, Ximénez bajó a tierra con una veintena de hombres. Era la primera vez que un europeo tomaba tierra en Baja California. Es imposible saber a ciencia cierta qué pasó después. Puede que robaran perlas o abusaran de las mujeres. La cuestión es que los nativos mataron a Fortún, a su hermano Pedro y al resto de hombres que habían tomado tierra.

Los que consiguieron sobrevivir regresaron a Nueva España pregonando que en California había ostras perleras por doquier. Durante mucho tiempo, aquellas perlas fueron el atractivo principal de California.


1565: Andrés de Urdaneta: 7.644 millas atravesando un mar desconocido

Andrés de Urdaneta. Autor: Antonio Valverde “Ayalde”.

Las autoridades españolas empezaron a interesarse por California en el siglo XVI, a raíz del Galeón de Manila. A comienzos de año, el Galeón partía de Acapulco cargado de metales preciosos y otras mercancías americanas, y regresaba de Filipinas con los monzones de verano rebosante de especias, sedas, porcelanas chinas y muchos otros productos exóticos. Era un auténtico barco de tesoros, y había que asegurar su recorrido o, más concretamente, su vuelta.

Muchos barcos viajaban de América a Filipinas, pero el regreso -el tornaviaje- era otra historia, por culpa de los vientos y las corrientes. Los navegantes más ilustres de la época (Magallanes y Loaísa, Saavedra, Grijalva y López de Villalobos) habían intentado encontrar una ruta, pero parecía imposible atravesar el Pacífico de oeste a este.

Galeón español. Autor: Alberto Durero.

Fue entonces cuando el rey Felipe II decidió intentarlo en 1559. Desde México, el virrey Luís de Velasco propuso al hombre más capacitado para tal gesta: Andrés de Urdaneta, “…que es la persona que mas notiçia y speriençia tiene de todas aquellas yslas y es el mejor y mas çierto cosmographo que ay en esta Nueua Spaña”.i  Velasco no había olvidado las palabras pronunciadas por Urdaneta unos años atrás, tras haber visto fracasar tantas y tantas expediciones: que, si le dieran una oportunidad, él traería de vuelva de Filipinas no solo un barco, sino también un carro.

El mapa muestra la ruta establecida por Urdaneta.

El 1 de junio de 1565, partió del puerto San Pedro de Cebú con diez soldados y doscientos marineros, un tercio de los cuales eran guipuzcoanos. En lugar de dirigirse al sur, como habían hecho hasta entonces todos los barcos, se dirigió al norte, con los monzones soplando a su favor. El 1 de julio estaban a una latitud de 24°, a la altura de Taiwán más o menos, para el 3 de agosto habían llegado a 39°, y de ahí siguieron hasta los 42°. Estaban dando un gran rodeo, y alargaban el recorrido, pero de esa forma evitaban los vientos alisios que tanto habían perjudicado a las expediciones anteriores. De ahí, el navío viró hacia el este, siguiendo la corriente de Kuro-Shivo, hacia los actuales Estados Unidos. Volvieron a pisar tierra el 26 de septiembre de 1565, en la latitud del cabo de Mendocino, al norte de la actual San Francisco. Después, navegaron descendiendo por la costa de México y, el 8 de octubre, entraron en el puerto de Acapulco, poniendo fin a un largo viaje de cuatro meses.

El tornaviaje de Urdaneta ocupa un lugar de honor en la historia de la navegación. Nunca nadie había hecho un viaje tan largo –7.644 millas– atravesando un mar desconocido. Quedó así establecido el recorrido que seguiría el Galeón durante casi dos siglos y medio, una de las rutas más antiguas del mundo.


1587: El viaje olvidado de Pedro de Unamuno

Primera imagen conocida de Manila, encontrada en una caja de madera del siglo XVII. Museo Julio Bello y González, Puebla, México.

Pedro de Unamuno, originario de Soraluze, partió de Manila en 1586 con el mandato de buscar un puerto seguro para el Galeón de Manila en California. Además, por el camino, debía intentar encontrar las islas Rica de Oro, Rica de Plata y las islas del armenio, que supuestamente estaban en la mitad del Pacífico. Entre los que se embarcaron para aquel largo viaje había un fraile vasco de gran renombre: fray Martín Ignacio de Loyola, sobrino del santo. Y al menos otros dos compatriotas, Juan de Aranguren y Joanes de Uranzu, formaban parte de la tripulación.

Unamuno tenía órdenes de no dirigirse a Macao, ya que en aquella época estaba en manos de los portugueses; pero, por razones que se desconocen, desobedeció aquellas órdenes. Al pisar tierra en Macao fue apresado y le quitaron los barcos. Cuando lo liberaron, compró una pequeña fragata, Nuestra Señora de Buena Esperanza, seguramente gracias a la ayuda de fray Martín, y pudo salir de Macao el 12 de julio de 1587.

Lugar en el que supuestamente tomó tierra Pedro de Unamuno, cerca de la actual bahía de Morro, declarado Hito histórico por la Filipino American Historical Society en 1995.

Su fragata no estaba preparada para una travesía de tal envergadura, y tuvieron que repararla constantemente durante los tres largos meses que duró el viaje. Por fin, el 18 de octubre de 1587 avistaron la costa de California, y tomaron tierra en una bahía que bautizaron con el nombre de San Lucas (cerca de la bahía de Morro actual).

No fue fácil atravesar el océano a bordo de una pequeña fragata. Además, durante los tres días que pasaron en San Lucas, se aventuraron en el territorio más lejos que ningún otro europeo llegado del Pacífico. Sin embargo, aquel esfuerzo de Unamuno fue en vano: en los mapas no queda rastro de la bahía de San Lucas, y el Galeón nunca llegó a utilizar aquel puerto. Para los historiadores actuales lo reseñable de aquel viaje es el diario que escribió Unamuno, por ser el primero de ese tipo y por aportar información valiosa sobre aquellos primeros contactos entre europeos y californianos.


1587: Tomás de Alzola y el corsario inglés frente a frente

Sir Thomas Cavendish.

Aunque el corsario Francis Drake había atacado los poblados y los navíos de Nueva España y del Perú, los españoles se seguían sintiendo dueños del Pacífico y no creían que nadie les fuera a hacer daño en aquellas aguas. Por eso, al galeón Santa Ana le pilló totalmente por sorpresa el ataque del corsario inglés Thomas Cavendish.

El Santa Ana llevaba unos cuatro meses y medio de travesía, cuando el 14 de noviembre de 1587, a la altura de San Lucas, el vigía subido a la gavia avistó las banderas blanquirrojas de los barcos Desire y Content del corsario inglés Cavendish. El galeón regresaba de Manila cargado de mercancía, y Cavendish no tardó en darle alcance. El capitán del galeón, un Vizcayno llamado Thomas de Arzola, como relató luego el marinero Antonio de Sierra, intentó contener al ataque, pero sus esfuerzos no sirvieron de mucho.

El saqueo del Santa Ana.

El joven Cavendish, que entonces tenía 27 años, prometió que salvaría la vida a todos los tripulantes del Santa Ana, pero no cumplió su palabra. El corsario inglés colgó de un brazo del estay mayor a otro vizcaíno llamado Juan de Armendáriz, canónigo de Manila que viajaba en el galeón, y luego mandó lanzar su cuerpo al mar.

Necesitaron seis días para traspasar las perlas, las sedas, los brocados, las especias y demás tesoros del galeón al buque inglés. A continuación, Cavendish prendió fuego al Santa Ana y continuó su viaje. Cabe recordar que, entre los que quedaron abandonados en tierra, había otro vizcaíno, que pronto se convertiría en uno de los protagonistas de la historia de la exploración de California: Sebastián Vizcaíno.

La desgracia del Santa Ana fue la mayor pérdida que sufrió el comercio entre Manila y Acapulco en más de dos siglos de historia. Por primera vez, los españoles vieron peligrar su dominio del Pacífico y decidieron priorizar la protección de aquel galeón, que era tan importante para la economía de Nueva España, y la ocupación de California.


1596-1603: Sebastián Vizcaíno entra en la historia de California

Cuando el corsario inglés Thomas Cavendish capturó el galeón Santa Ana, quedó claro que no tenía sentido utilizar los galeones que llegaban de Manila rebosantes de mercancías para explorar la costa norte de California. La próxima expedición se haría con barcos más ligeros, y partiría de la propia Nueva España. A la cabeza de aquella nueva tentativa, Sebastián Vizcaíno, un “soldado vasco de talento sorprendente”i en palabras del historiador Richard F. Pourade. Vizcaíno debía explorar la costa e intentar establecer una colonia en California.

Sebastián Vizcaíno.

Los tres barcos que formaban la expedición partieron del puerto de Acapulco en 1596. Navegaron hacia el norte, y eligieron las tierras de la actual ciudad de La Paz (Baja California) como emplazamiento para la colonia. No obstante, la falta de suministros, la enemistad mostrada por los indios y un incendio en el campamento obligaron a Vizcaíno a regresar sin haber cumplido su objetivo.

Las expediciones de Sebastián Vizcaíno

En 1601, el virrey, el conde de Monterrey, decidió que había que organizar otra expedición para descubrir por fin “qué había realmente” en aquella California. En un viaje que comenzó el 5 de mayo de 1602 y finalizó en marzo de 1603, Vizcaíno logró llegar al cabo de Mendocino, situado en una latitud de 40º, y se dedicó a delimitar y dar nombre a toda la costa exterior de California. Algunos de esos nombres han perdurado hasta hoy: San Diego, bahía de San Pedro, canal de Santa Bárbara, río Carmel, cordillera de Santa Lucía, bahía de Monterrey…

Aunque se perdieron más de cuarenta hombres y los que sobrevivieron pasaron grandes penurias, en Nueva España el viaje fue considerado un éxito. El propio Vizcaíno le resumió así sus logros al rey: “Exploré toda la costa de cabo a rabo, y no dejé ninguna bahía, isla ni ensenada sin examinar y delimitar”. Además, con las alabanzas que dedicó a la bahía de Monterrey, consiguió convencer al virrey para establecer allí un asentamiento permanente. Sin embargo, con el cambio de virrey, aquel propósito quedó en papel mojado, y los españoles tardaron 167 años más en establecer un asentamiento en California.


1615-1616: Un buscador de perlas en la época del corsario holandés: Juan de Iturbe

Tras la expedición de Sebastián Vizcaíno, el virrey descartó el proyecto de ocupar Monterrey, y  California quedó prácticamente aislada, a excepción de las visitas de los buscadores de perlas, corsarios y piratas.

Joris Van Spilbergen 1568-1620.

En 1611, en Sevilla, la compañía Cardona adquirió el monopolio de las perlas de California para diez años. Así, en julio de 1613, partieron de Cádiz seis barcos que debían atravesar el océano. En 1614, cuando se encontraban en Veracruz, murió el capitán Francisco Basilio, y Juan de Iturbe ocupó su puesto.

Al año siguiente, cuando estaban a punto de partir en busca de perlas, les llegó la noticia de que el corsario holandés había atravesado el mar del Sur, superado el estrecho de Magallanes, y se dirigía a Nueva España tras haber asolado la costa del Perú. El corsario Joris van Speilbergen iba acompañado de sus hombres, conocidos como pichilingüe*. Aquello retrasó más de dos meses el viaje de los buscadores de perlas. Pero, por fin, a finales de marzo, como no había rastro de los pichilingüe, tres barcos recibieron el permiso para partir hacia California.

La flota de Joris Van Speilbergen. Grabado del siglo XVII. Aike Biblioteca Digital de la Patagonia http://www.bibliotecadigital.umag.cl

Durante un par de años, además de buscar perlas, Iturbe exploró la costa interior de California y, al parecer, le sonrió la suerte.  Uno de los barcos de la compañía Cardona, el San Francisco, cayó en manos del corsario en 1615, pero Iturbe pudo seguir buscando perlas. El historiador Miguel Venegas afirma que, cuando Iturbe llegó a México, toda la ciudad supo de las “famosas perlas que traía”.

*Nombre que daban los indios a los piratas de ciertas nacionalidades, como los holandeses e ingleses. Se desconoce el origen de la palabra. Una teoría afirma que deriva de la frase “Speak in English” que los piratas repetían una y otra vez a los indios.


1683-1685: Isidro de Atondo, ante la ardua tarea de colonizar California

A partir de 1615 y durante sesenta años, los buscadores de perlas fueron los principales visitantes de California.  El contrato firmado con la Corona los obligaba a explorar el territorio y establecer colonias en California, pero transcurrieron los años y seguían sin cumplir los objetivos. Finalmente, en 1678, se redactó otro tipo de contrato: el gobierno financiaría una expedición de verdad para colonizar California. Al año siguiente, se eligió al hombre que se encargaría de hacer realidad el proyecto: el almirante navarro Isidro de Atondo y Antillón.

The Guaycuras. Noticia de la California by Miguel Venegas, 1757.

Los preparativos se demoraron más de cuatro años, pero por fin llegó la hora de partir. El 17 de enero de 1683, a medianoche, en el puerto de Chacala, el comandante del navío La Concepción y el almirante del San José y San Francisco Javier izaron las velas y zarparon rumbo a California. Se embarcaron más de cien personas repartidas en los dos barcos, incluso algunos indios bautizados, tanto hombres como mujeres, que se encargarían de la cocina y del servicio.

Atondo intentó colonizar la península dos veces, la primera en La Paz y la segunda en San Bruno; pero los conflictos con los nativos, la escasez de suministros y la tierras yermas obligaron a los colonizadores a abandonar el proyecto y regresar al continente.

“Delineación de la nueva provincia jesuita de San Andrés y de las islas de las Californias o Carolinas…”. AGI,MP-MEXICO,76

Las autoridades mexicanas dieron por perdidos los 225.000 pesos invertidos en aquel esfuerzo, lo que constituía un dineral en aquella época. Aunque no se puede decir que aquello fuera a saco perdido. En diciembre de 1684, un grupo dirigido por Atondo abrió el primer camino hasta el Pacífico, tras superar Sierra de la Giganta y muchos otros obstáculos. Por lo tanto, ellos fueron los primeros europeos en atravesar Baja California. Además de eso, establecieron el primer asiento misional de California. Pocos años más tarde, allí mismo, donde había estado el San Bruno de Atondo, el jesuita Juan María Salvatierra fundó la misión de Loreto, Cabeza y Madre de todas las misiones de Baja y Alta California.