Jean Baptiste Batz y Catalina Hegui

El hospitalario matrimonio del Rancho Rosa de Castilla

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La familia Batz

En el año 1852, Jean Baptiste Batz y Catalina Hegui compraron una parcela en el Rancho Rosa de Castilla y se instalaron en la casa de adobe que se alzaba en la mitad de la parcela. La casa, una de las 36 casas de adobe originales de California, la habían construido los indios tongva de la Misión de San Gabriel en 1776.i  El nombre español del rancho provenía de los rosales silvestres (Rosa californica) que crecían en las colinas del entorno, aunque los indios tongva ya se habían referido antes a aquel lugar como Otsung, lugar de rosas. La casa de adobe estaba situada en la intersección entre Hellman Avenue y la autopista Long Beach, en el lugar donde actualmente se encuentra la Universidad Estatal de California (CSULA).

Jean Baptiste Batz (Bidart, 1815? – Los Ángeles, 1859) y Catalina Hegui (?, 1816 – Los Ángeles, 1882), ambos nacidos en Iparralde, se conocieron y

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en Argentina. Cuando supieron que se había encontrado oro en California, el marido se dirigió hacia allí y después, en 1851, llegó su mujer, precisamente en el mismo barco que llevó a Bernardo Altube, Domingo Amestoy, Pedro Larronde y muchos otros vascos. Durante aquel viaje que duró seis meses, Catalina llevó a su hija de un año de edad; aunque en las solicitudes de pasaporte no aparece el nombre de la hija. Corría el año 1851, la época de la fiebre del oro, pero el matrimonio, descartando la vida incierta de las zonas mineras, se instaló en Rosa de Castilla y se dedicó al negocio ovino.

El país ofrecía muchas oportunidades para el pastoreo y la agricultura, por lo que muchos otros vascos también se instalaron en aquella región que estaba a unos diez kilómetros de la ciudad de Los Ángeles. Entre los terratenientes del entorno, siguen abundando los apellidos vascos: Jauregui, Uharte, Oxarart, Arostegui… Y los matrimonios que surgieron entre ellos son muestra de la estrecha relación que se estableció entre ellos. La mayor de los siete hijos de Jean Baptiste y Catalina, María, se casó con Francisco Uharte; el cuarto, Rafael, con la navarra Catalina Cilveti; el quinto, José Domingo, con Josefa Lifur; y la sexta, Francisca, con Francisco Echeveste.

Con la familia Batz-Hegui a la cabeza, y seguramente siguiendo las costumbres de los caseríos vascos, el Rancho Rosa de Castilla fue bastante independiente. La actividad económica principal era el pastoreo, pero también criaban vacas, caballos, cerdos, aves y demás animales, y trabajaban la huerta. Salaban la carne y hacían su propio pan; así como su propio vino, con uvas que mandaban traer al rancho. Con el tiempo, por culpa de las sequías y otros problemas, la agricultura terminó por sustituir al pastoreo y los prados se llenaron de plantaciones de heno y cebada.

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Rancho Rosa de Castilla

Rancho Rosa de Castilla era conocido en el Sur de California por la hospitalidad de sus dueños. Sus puertas estaban siempre abiertas para los viajeros, comerciantes o cualquier forastero: todos encontraban allí refugio y comida. Por aquella generosidad, el rancho era conocido como la Casa de Descanso.ii

La familia viajaba a menudo a Los Ángeles. En uno de aquellos viajes, en 1859, Jean Baptiste, que todavía era un hombre en plenitud, perdió la vida en un accidente provocado por la huída de un caballo de tiro. Catalina se quedó sola con cinco niños de menos de diez años, y además tuvo gemelos después de morir el marido. Aun así, fue capaz de sacar adelante el rancho. De hecho, en la siguiente década, su preocupación principal fue conseguir el título de propiedad del rancho.

Catalina Hegui era analfabeta –firmaba con una X–, pero conocía bien las

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La familia Batz con el capataz Gregorio Arostegui, su familia y los peones en 1897. Detrás, a la derecha, con sombrero, Rafael Batz. Delante, a la izquierda, Manetz (Augustine Batz), su padre, José Domingo y Margarita. A continuación, su madre, Josefa Lifur y Esperanza. La mujer que está a su lado no se ha podido identificar. A su izquierda, vestido de mujer, John Batz. Detrás, el depósito de agua y la herrería.

de los angloamericanos en lo que se refería a los bienes inmuebles. Previó que, con la llegada del ferrocarril, crecería la población y subiría el precio de la tierra, y multiplicó sus reclamaciones. En 1876, acogiéndose a la Homestead Act, recibió el título de propiedad de la casa de adobe y de los 160 acres (0,65 km²) que la rodeaban. Sin embargo, no se conformó con aquello y siguió comprando tierras a los propietarios vecinos; incluso llegó a negociar con Southern Pacific Railroad. En opinión del investigador John R. Chávez, el caso de Catalina Hegui muestra que «las mujeres tuvieron una gran importancia en la región, no solo como transmisoras de cultura, sino también como actores económicos».iii

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La familia Batz en una fiesta en el jardín, 1870.

Al morir en 1882, Catalina era dueña de Rosa de Castilla (3.283 acres, 13,28 km²) y poseía dos terrenos al norte de Aliso Street, entre Alameda y Old Aliso Street. El rancho llegaba por el este hasta el actual Atlantic Boulevard de Monterey Park, por el sur casi hasta Monterey Pass Road, por el oeste hasta la Eastern Avenue de El Sereno, y por el norte hasta los límites de la ciudad en South Pasadena.

Tras la muerte de su madre, los hijos echaron a suerte quién se quedaría con cada parcela del dominio; y, aunque repartieron las propiedades, los hermanos siguieron explotando juntos el rancho. Los 700 acres (2,8 km²) al sur de Rosa de Castilla, incluyendo la casa de adobe, le tocaron a Domingo Batz, el quinto hijo, y José Domingo contrató a un arquitecto austriaco para que ampliara la casa.

José Domingo Batz era un artesano muy diestro, y ejercía de herrero y de carpintero en el rancho. También hacía makilas

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La casa de adobe de Rosa de Castilla tras la renovación de 1882. Todavía se aprecian la pared rectangular y la ventana originales de la casa de adobe.

, que en alguna feria llegaron a resultar premiadas. Se conservan cinco o seis de aquellas makilas. De hecho, en 2013, una de ellas protagonizó el programa Antique Roadshow, en Rapid City.

La familia Batz siguió viviendo en la casa de adobe renovada otros veinte años más. En 1894, el navarro Martin Lifur, el hermano de la mujer de José Domingo Batz, compró 310 acres (1,25 km²) del rancho en el entorno de Sierra Park, incluyendo una vieja casa de adobe. La casa la había construido Antonio Jáuregui, originario de Elizondo. Aunque la casa fue demolida hace tiempo, los nombres del lugar en que vivió –Navarro Street, Martin Street, Lifur Avenue– recuerdan la contribución del navarro Martin Lifur a la creación de El Sereno.

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De izquierda a derecha, Domingo, Rafael, Francisca y Marta Batz. La makila que lleva Domingo puede ser obra de su hermano José Domingo.

En 1906, José Domingo y su familia vendieron todo salvo cien acres  (0,40 km²) del rancho. Los suburbios de Los Ángeles habían llegado hasta allí; y los 90.000 dólares que recibieron a cambio muestran cómo había subido el precio de la tierra. También habían vendido la casa de adobe, por lo que José Domingo Batz y Josefa Lifur se mudaron con sus cuatro hijos (Augustine, Marguerite, Esperanza y John Baptiste) a una casa construida allí mismo sobre una colina. Aquella elegante casa de doce habitaciones estaba en la actual Endicott Street, en El Sereno, cerca de Alhambra.

La casa de adobe de Rosa de Castilla no duró mucho más: un incendio acabó con ella en 1908, mientras estaban grabando una de las primeras películas mudas. Entretanto, El Sereno siguió extendiéndose por los alrededores y, en 1915, la mayoría de las tierras que habían pertenecido al rancho pasaron a formar parte de la ciudad de Los Ángeles.

Tras la muerte José Domingo en 1930, la familia Batz siguió vendiendo los

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Martin Lifur delante de su rancho-casa, en Hollister Street, en 1908. Las que fueron sus tierras se convirtieron en Sierra Park. Fotografía: El Sereno Historical Society.

acres que les quedaban. Más tarde, las hermanas Esperanza y Marguerite, que se habían quedado solas en la casa de la calle Endicott –no se casaron ni tuvieron hijos–, se mudaron a una casa más pequeña. Esta segunda casa estaba situada en un alto, en Lafler Road 2261, y desde allí se veía perfectamente el lugar en el que había estado su casa natal. Finalmente, en 1979, las dos hermanas ingresaron en la casa de retiro Alhambra Lutheran Retirement Home, en South Fremont Avenue, Alhambra. Al igual que las otras casas en las que habían vivido, la casa de retiro también estaba dentro de las tierras del Rancho Rosa de Castilla.

Durante aquellos años, los hermanos les pidieron una y otra vez a Esperanza y a Marguerite que se instalaran más cerca de ellos, al oeste de Los Ángeles. «Pues no sé –dijo Esperanza en 1976-, no queremos abandonar el rancho…?»iv

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Batz Ranch House

Marguerite murió en marzo de 1981; y Esperanza en 1986. 

La mayor parte de los datos que se incluyen aquí proceden de las conversaciones mantenidas con Esperanza.  Ella solía decir que se había criado hablando en euskera, en castellano y en inglés. Por fortuna, vivió lo suficiente para arrojar la primera palada de tierra en la inauguración de la rosaleda que plantó la Universidad Estatal de California en honor a su familia. La inauguración fue en 1982, y al jardín se le dio el  nombre de Batz Rose Garden. Además, la calle que rodea el campus se llama Paseo Rancho Castilla. Aunque la casa de adobe de Jean Baptiste Batz y Catalina Hegui y los pastizales de sus rebaños desaparecieron hace tiempo, se ha querido conservar el nombre del histórico rancho.

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Batz Rose Garden, junto al edificio de la Administración, en la Universidad Estatal de California en Los Ángeles. http://www.calstatela.edu/univ/ppa/photo/ slideShowOct16/index23.html


i“Diseño del Rancho Rosa de Castilla” condado de Los Angeles, Calif., 1852? Land Case Map B-1357B http://content.cdlib.org/ark:/13030/hb5489n955/

ii“La Rosa Castilla, relic of early days”. Artículo de Los Angeles Herald, 18-02-1906

iiiChávez, John R. (1998) “Rancho Rosa De Castilla: Hispanic Continuity in Greater East Los Angeles”, History Faculty Publications, artículo 1, 418.

ivFolkart, Burt A., “Southland Pioneer Esperanza Batz Dies”, Los Angeles Times, 12 de diciembre de 1986 http://articles.latimes.com/1986-12-12/local/me-2619_1_east-los-angeles