Pedro y Bernardo Altube

Pedro y Bernardo Altube, cowboys del lejano Oeste y algo más

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Caserío Zugastegi, casa natal de Pedro y Bernardo, en el barrio Zubillaga de Oñate. Fotografía: Iñaki Zumalde, “Pedro de Altube (Palo Alto) y los pastores vascos en los Estados Unidos”.

Pedro Altube, el más legendario de los pioneros vascos de California, nació en el caserío Zugastegi de Oñate (Guipúzcoa) en 1827. Su hermano Bernardo nació cuatro años más tarde, el mismo año que murió el padre de ambos. En 1845, a los 18 años, Pedro se embarcó en el velero Yrurac-bat en el puerto de Bilbao rumbo a Buenos Aires. Para entonces ya tenía a un hermano y dos hermanastros en Argentina, así como a los tres hermanastros del primer matrimonio de su madre en Montevideo. El hermano mayor, el mayorazgo, fue su garante, e hipotecó algunos terrenos del caserío Zugastegi para que Pedro pudiera hacer aquel viaje. Tres años más tarde, Pedro le pagó el viaje a Argentina al hermano más joven, Bernardo. Siguiendo esa cadena migratoria, nueve hijos del caserío Zugastegi partieron rumbo a las Américas.

Pedro y Bernardo no se quedaron mucho tiempo en Argentina. En 1850, cuando supieron que se había encontrado oro en California, Pedro, junto con una treintena de vascos, atravesó el continente de América del Sur a caballo para embarcar en el primer barco que partía rumbo a San Francisco en el puerto de Valparaíso (Chile). En febrero de 1851, los dos hermanos y un numeroso grupo de vascos se juntaron en Sonora Camp (condado de Tuolumne). No sabemos qué suerte les depararon las minas; pero, en cualquier caso, no tardaron en optar por la ganadería como medio de vida.

Rancho Centinela

Los hermanos Altube, Juan Indart (Juan Chico, Little John), Juan Etcheverry (Juan Grande, Big John) y otros socios empezaron a comprar ganado en el Sur de California y a venderlo en los mercados del norte. Tardaban un mes en hacer el viaje. Cuando llegaban al valle de San Joaquín, hacían una parada en los prados de la actual Santa Nella (originalmente, Centinela), para engordar el ganado antes de seguir hacia las zonas mineras de Calaveras o San José. A continuación, repartían las ganancias -cobraban el doble del precio original-, y cada uno regresaba por su cuenta a Centinela, para esquivar al ladrón de caminos Joaquín Murrieta.i

Aquellas tierras eran libres cuando llegaron los vascos y Centinela, a pocos metros de El Camino Viejo y bien surtida de agua, era un lugar idóneo. El grupo construyó una casa de adobe, con huerto y todo. Pero los hermanos Altube eran culo de mal asiento. Pedro se casó con su paisana Marie Ihitzaque y se instaló en San Mateo. Bernardo no tardó en llegar, y juntos abrieron una lechería en Palo Alto, en el lugar donde hoy en día está la Universidad de Stanford.

The Vasco Adobe

En 1857, junto con otros tres vascos, Bernardo Altube compró una participación del Rancho Los Vaqueros en el valle de Kellog Creek, en el condado de Contra Costa. Entonces tenía 26 años y los negocios le iban bien. Dos años más tarde, el día de Año Nuevo de 1859, se casó con Marie Recarte. Se habían conocido en San Francisco, en una lavandería que regentaba la familia de la muchacha en Leavenworth Street.

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Imagen: Praetzellis, Adrian, Ziesing, H. Grace y Praetzellis, Mary. “Tales of The Vasco”.

Los vascos ya habían construido una casa de adobe de dos habitaciones en Los Vaqueros, y los recién casados se instalaron allí, con los tres socios: Juan Bautista Arambide, que había viajado en el mismo barco que Bernardo desde Argentina y desde entonces era su socio habitual en los negocios; Carlos Garat, un joven de 18 años, hijo de los pioneros Jean eta Grace Garat, también recién casado; y Bernardo Ohaco, del que no se sabe nada. Según el censo de 1860, en aquel momento, en la casa de adobe también vivían otros tres trabajadores y un cocinero. El grupo era conocido como Los Vascos y la casa de adobe como Vasco Adobe. Para los lugareños el entorno siguió siendo The Vasco, incluso tiempo después de que los vascos se marcharan de allí; hasta que en 1998 se construyó el embalse Los Vaqueros y todo quedó sumergido bajo el agua.

La carretera Vasco Road que une Livermore y Brentwood, así como las cuevas denominadas Vasco Caves han corrido mejor suerte: mantienen vivo el recuerdo del grupo de vascos que vivió en Vasco Adobe.

Antes de construir el embalse, las excavaciones arqueológicas desvelaron que los vascos de Vasco Adobe vivían de forma más lujosa de lo esperado para el lugar y la época en cuestión. Para comer no utilizaban los rudimentarios cuencos de hojalata de los mineros, sino platos de porcelana fabricados en Inglaterra. Servían la comida en bandejas, soperas y salseras de diversos tamaños y formas. Solían beber vino, pero de vez en cuando también bebían champán y algún licor. Y tenían un horno para cocer el pan a la manera tradicional.

Todos ellos son indicios de prosperidad económica, pero aportan una información limitada. De hecho, en la década de 1860, Bernardo y Marie perdieron a sus tres hijas pequeñas, y más adelante perderían a un hijo de siete años. Y a Pedro y a Marie, que vivían en Santa Bárbara, también se les murieron dos hijas pequeñas. Además, Pedro perdió todas sus cabezas de ganado por culpa de las sucesivas sequías, inundaciones y plagas de saltamontes. Así que los dos hermanos se vieron obligados a reorganizar sus inversiones.

Spanish Ranch, Elko, Nevada

A comienzos de la década de 1870, como la presión sobre los prados era cada vez mayor, los hermanos Altube decidieron trasladarse a los territorios que ofrecían tierras libres. Entre los dos, compraron 3.000 mil cabezas de ganado y las llevaron a Independence Valley, junto al poblado minero de Tuscarora, en el condado de Elko (Nevada). Para levantar el rancho, contaron con la ayuda de los indios de la cercana reserva Duck Valley. Los indios les ayudaron a transportar los troncos desde los montes que rodeaban el valle y a construir los barracones para los trabajadores, la herrería, el granero, etc.iii

Los hermanos Altube levantaron un verdadero reino ganadero en aquel lejano terreno de Nevada. Con el paso de los años, el conocido como Spanish Ranch fue creciendo hasta ocupar más de un tercio de Independence Valley. Los hermanos subían las vacas a un tren en Elko y las llevaban a San Francisco para surtir las carnicerías con carne de vacuno.

Pero el terrible invierno de 1889-1890 echó por tierra muchos años de trabajo. Miles de cabezas de ganado murieron de frío o de hambre en todo el norte de Nevada. Los hermanos Altube intentaron transportar heno desde California, pero fue en balde. Los hermanos ya rondaban los sesenta años; estaban mayores para volver a empezar de cero. Pero el ímpetu de Pedro convenció de inmediato a su hermano. «Dios nos lo ha quitado, pero Dios nos lo devolverá –le dijo–. La segunda vez nos saldrá mejor, y en pocos años conseguiremos un negocio de un millón de pesos».iv

Y así fue. En una docena de años aproximadamente consiguieron recuperar lo que tenían antes y superar las cifras anteriores. Para finales de siglo, tenían un dominio, bajo el nombre Palo Alto Land and Livestock Co., de alrededor de 35 millas de largo y entre 5 y 10 millas de ancho.

La cadena migratoria no para en el caserío Zugastegi

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Pedro Altube en el Spanish Ranch (Bernardo Altube en la puerta mirando). Fotografía: Center for Basque Studies, Universidad de Nevada, Reno

En el caserío Zugastegi de Oñate, la cadena migratoria no paró cuando Pedro, Bernardo y otros siete hermanos marcharon para las Américas. En la siguiente generación, tres hijos y una hija de la hermana Francisca que se había quedado en Oñate emigraron a Buenos Aires. Otro hijo, Severo, partió rumbo a California, por invitación de su tío Pedro. Con la ayuda de un escribano, Francisca escribió a su hermano agradeciéndole la oportunidad que le ofrecía a su hijo:

Anzuola, 13-4-1871

Sr Don Pedro Altube

        Querido hermano fué en mi poder tu grata en la que dices que si gustamos mandar á esa á mi hijo Severio lo agamos con toda confianza mucho he apreciado vuestro acuerdo para con mi hijo y este en cuanto le dijimos si queria ir se puso tan contento que queria ir enseguida y como la familia que esta en Marquina nos á dicho que dentro de 15 días avisará en que dia salir y que este pronto lo hemos preparado para estar listo el dia que ellos avisen.

        Dice Severio que no porque sea de 14 años sino aun cuando fuera mayor siempre ará vuestro gusto Dios quiera que asi sea y le de felicidad, yo por mi parte no dudo de que vosotros areis cuanto este á vuestro alcance por lo que os doy miles de gracias.

        Es muy poca cosa lo que les remito con mi hijo pero deseo que el elástico que á cada hermano os mando lo rompais con salud en nombre de toda la familia, tambien les mando un queso para la cuñada no por su valor sino porque pruebe algo de esta tierra […]v

Pedro Altube, «el padre de los vascos de América»

Las historias que se relatan en las biografías de Pedro Altube lo sitúan entre

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Las hijas de Pedro Altube. Fotografía: Center for Basque Studies, Universidad de Nevada, Reno

los cowboys legendarios del lejano Oeste. Era un hombretón –le llamaban Palo Alto porque medía dos metros y tres centímetros–, y según dicen solía ofrecer la petaca de whisky que llevaba en el bolsillo a cualquiera que se cruzara en su camino, añadiendo siempre: «¡Oye, hijoputa, amigo! Quédate y toma un trago conmigo.»v  Era muy hábil montando a caballo, y nadie conseguía ganarle jugando al póquer. Pero, al mismo tiempo, algunos de sus rasgos lo alejaban del estereotipo de cowboy. Por ejemplo, tenía un olfato fino para los negocios. El ganado del Spanish Ranch era conocido por su calidad, y Pedro era respetado como hombre de negocios «honorable» (Daily Nevada State Journal, 07-09-1902). Se decía que seguía pagando a sus hombres hasta que morían, aunque llevaran muchos años incapacitados para trabajar.

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Bernardo Altube, Spanish Ranch, Nevada. Fotografía: Center for Basque Studies, Universidad de Nevada, Reno

Altube fue un compatriota leal; durante años contrató a cientos de vascos en el Spanish Ranch. Y siempre se relacionó con vascos, ya fuera para hacer negocios, para formar familia o para establecer amistad. Por eso se conoce a Pedro Altube como el padre de los vascos de América.

Los Altube, habitantes de San Francisco

Los hermanos Altube siempre tuvieron un lugar de residencia en San Francisco. Desde la primavera hasta que llegaban las primeras nieves, los hombres de la familia se quedaban en el Spanish Ranch y las mujeres iban

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Spanish Ranch. Pedro Altube, el cuarto por la izquierda. Fotografía: Center for Basque Studies, Universidad de Nevada, Reno

allí en verano; pero el invierno siempre lo pasaban en San Francisco.

Ambas familias concedían gran importancia a la educación. Pedro Altube contrató a un tutor para que su mujer, María, aprendiera a escribir y leer en inglés. Pedro podía hablar en inglés, pero él tampoco sabía leer ni escribir, y contrató a un hombre para que, al atardecer, le leyera libros sobre ciencia o historia, clásicos o libros sobre temas contemporáneos. Llevó a sus hijas al colegio francés. Las niñas se desenvolvían bien en francés y eran muy dotadas para la música. Aprendieron a tocar el piano con Santiago Arrillaga, originario de Tolosa, que tocaba el órgano en las iglesias de Notre Dame des Victoires y Our Lady of Guadalupe. Los dos hijos de Bernardo y María también acudían a la academia en invierno y tenían talento para la música.

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Spanish Ranch. Fotografía: Center for Basque Studies, Universidad de Nevada, Reno

En 1849, la familia de Bernardo vivió en una elegante casa de dos pisos, en la calle Van Ness. Además, Bernardo había abierto el hotel Bernard en Powell Street, junto a los hoteles de Juan Miguel Aguirre y Juan Francisco Yparraguirre. Por otro lado, en 1901, la familia de Pedro se mudó a una mansión en Pacific Heights, San Francisco. Era una casa de cuatro plantas y veintiuna habitaciones. Allí murió Pedro, de un ataque al corazón, en 1905. Dos años más tarde, su viuda y Bernardo vendieron el

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Cowboys descansando en el Spanish Ranch. Fotografía: Center for Basque Studies, Universidad de Nevada, Reno

Spanish Ranch a la firma H. G. Humphrey et al. (Palo Alto Land and Livestock Company). Además de las tierras del rancho, la venta incluía 20.000 ovejas, 20.000 vacas y 2.000 caballos. En 1917, cuando murió Bernardo, la familia vendió lo que quedaba del dominio Altube, el conocido como Taylor Canyon Horse Ranch. Los hermanos habían recorrido un largo camino desde que dejaron atrás el caserío Zugastegi de Oñate.

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Interior del barracón, Spanish Ranch, 1900. Fotografía: Center for Basque Studies, Universidad de Nevada, Reno

Pedro Altube, elegido para la National Cowboy Hall of Fame

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Reuniendo el ganado, Spanish Ranch.

En 1960, Pedro Altube fue inscrito en la National Cowboy Hall of Fame, por elección del estado de Nevada. Esta institución honra la memoria de los hombres y las mujeres que contribuyeron al desarrollo del Oeste y a sus tradiciones, entre ellos los pioneros, los ganaderos, los cowboys y otros.

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Spanish Ranch


Referencias

Bilbao, Jon (1998). “Altube, Pedro”, in The new encyclopedia of the American West,  Lamar, Howard Roberts edit., Yale University Press, New Haven, Connecticut, 31.

Garikano, Asun (2009). Far Westeko Euskal Herria, Pamiela, Pamplona.

Hovey, Carol W. “Pedro and Bernardo Altube: Basque Brothers of California and Nevada”, in Portraits of Basques in the New World, editado por Richard W. Etulain y Jeronima Echeverria. University of Nevada Press, Reno, 1999, páginas 57-80.

Praetzellis, Mary y Praetzellis, Adrian (1998). “Elegant dining on California´s cattle frontier” in Historical Archaeology, 32(1): 55-65.

Praetzellis, Adrian, Ziesing, H. Grace y Praetzellis, Mary (1997). “Tales of The Vasco”. Anthropological Studies Center. Sonoma State University, Rohnert Park, California.

Ziesing H. Grace edit. (1997). “From Rancho to Reservoir: History and Archaeology of the Los Vaqueros Watershed, California”, Contra Costa Water District, Concord, California.

Zumalde, Iñaki. “Pedro de Altube (Palo Alto) y los pastores vascos en los Estados Unidos”. Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, Donostia, año 36, cuaderno 1-4 (1980), páginas 75-104. http://catalogo.fsancho-sabio.es/Record/113795

iHovey, 61-62.

iiPraetzellis y Praetzellis, 58.

iiiHovey, 72.

iv“Carta de Francisca Altube a su hermano Pedro”, Anzuola, 13-04-1871. Archivo del Center for Basque Studies.

Donde dice «para la cuñada» el escribano ha añadido la palabra «dos», para precisar que el queso era para las dos cuñadas.

vHovey, página 59.