Preservacion: 1960-Presente

El pueblo vasco tiene una tendencia general a ser sociable y esta característica se refleja en una visión colectiva del trabajo. Es lo que se conoce como auzolan o trabajo vecinal, una práctica que mantiene al pueblo unido. Esta costumbre ayudó a que, ya en el Nuevo Mundo, los vascos pudieran transformar su cultura hasta como la conocemos hoy. Muchas comunidades vascas se vieron en un trance cuando las pensiones empezaron a cerrar por falta de demanda. Las pensiones ayudaron a conservar parte de la cultura vasca. En California, muchas comunidades vascas se propusieron mantener con vida estas tradiciones tan importantes. El mayor reto fue el encontrar un espacio de reunión donde dar continuación a la lengua, a la cultura y a las tradiciones propias del pueblo vasco, ya que ya no había pensiones donde hacerlo. Con la excepción de algunos intentos fallidos de asociaciones culturales, la década de 1940 fue el comienzo de los clubs vascos más longevos y exitosos de California. Con el tiempo y los cambios culturales, la comunidad vasca fue separándose de la vida en las pensiones y del sector ovino y empezó a reunirse en centros culturales y restaurantes y a dedicarse a otro tipo de profesiones. Aunque a menudo asociamos a los vascos con trabajos pastoriles, el hecho es que los vascos han trabajado de jardineros, agricultores, panaderos, restauradores y lecheros, y también han sido empresarios y políticos, por nombrar algunos ejemplos.